El vino y las tinajas de El Toboso

Tinaja de El Toboso

Ahora que acaba de terminar la  cosecha de uva, y que comienzan a elaborarse algunos vinos excelentes en El Toboso que se exportan a muchos países, podemos recordar la estrecha conexión del vino y de las tinajas en El Toboso. En un documento  del Archivo Provincial de Toledo que consulté este verano aparece el contrato notarial establecido entre el  toboseño -cristiano nuevo, es decir, morisco, según se especifica- Gaspar Pérez, dedicado al transporte de vino y el tinajero Alejo López Morales para que le suministre dos tinajas de sesenta arrobas por un valor de 104 reales para almacenarlo. El documento notarial es de 1602. Lo curioso es que contra lo que podría pensarse el artesano tinajero no es el morisco sino el cristiano viejo. El morisco es el comercial y transportista, que diríamos hoy. Las tinajas se utilizaban para el depósito temporal del vino y para el transporte se  preferían los pellejos o toneles, más apropiados para los tortuosos caminos de la época. En esa época El Toboso ya producía comparativamente cierta cantidad de vino -muchísimo menos que ahora obviamente-, según podemos deducir del impuesto del diezmo. En 1576, de los 250 pueblos que respondieron a las Relaciones Topográficas de Felipe II, El Toboso producía 30.000 arrobas, lo que le sitúa en el noveno lugar. Por eso eran importantes las tinajas, para almacenar el vino hasta que se consumiese o transportase a otros lugares.

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