Arboles de El Toboso

Desgraciadamente quedan pocos árboles en el campo de El Toboso, por eso destacan algunos ejemplares aislados. Por ejemplo esta extraordinaria encina que en su tiempo debió formar parte de los accesos al monte de Gúzquez, y que milagrosamente ha sobrevivido -la extensión de viñedo acabó con casi todos los árboles del término-. Hasta hace unos años permitía  apreciar una gran vista de El Toboso, como aparece en esta fotografía. Los árboles y las estaciones, esa pareja eterna.
La encina en invierno
El paisaje forma parte del patriminio de todos, pero su valoración y conservación son muy difíciles de conseguir. En el campo de El Toboso son más numerosos los ejemplares de grandes almendros como estos de la fotografía de hace algunos años, situados junto a una antigua huerta con una casa recientemente remozada.
Los almendros en febrero



Almendros en verano

Otra especie muy distinta, prácticamente el único árbol ornamental que encontramos, es el ciprés, asociado por estas tierras a la simbología funeraria.
Cipreses del cementerio en noviembre

Otras especies de árboles han estado a punto de desaparecer, como los olmos, víctimas de la grafiosis, sin embargo de algunos retoños se han vuelto a formar espléndidos ejemplares.
Olmos -salvados después de la grafiosis- en verano

Olmos en la Casa museo de Dulcinea

El membrillero en septiembre


Olivares en enero

Exóticos pistachos

Comentarios

  1. Los árboles no tienen voz, pero son importantes en nuestras vidas. Más de lo que creemos. Esa encina es un sobreviviente de la época en que la Península Ibérica era un bosque eterno.

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