Brocales con historia

Antiguo brocal del convento de Agustinos de El Toboso

Ya en la Relaciones de Felipe II se habla de la necesidad de El Toboso de hacer pozos para abastecerse de agua. En cada casa, en cada convento, en los caminos, era imprescindible tener un pozo de "agua llovida" o manantial. Los brocales acompañan a estos pozos y son un aspecto importante del legado artístico de El Toboso. Aquí mostraremos dos brocales de dos edificios religiosos desaparecidos.
En primer lugar el brocal del convento de Agustinos, fundado a principios del siglo XVII y que fue una de tantas víctimas de la desamortización de los bienes eclesiásticos en la primera mitad del siglo XIX -para financiar las crisis crónicas de la hacienda pública y hacer frente a la guerras carlistas contra los sectores absolutistas y la propia Iglesia que los apoyaba-. Este convento fue abandonado y saquedo. Este brocal se encuentra en la que fue la antigua casa de Andrés Olmo. Muestra el símbolo de la orden agustina, una cruz, que se repite en cada lado y en los vértices redondeados. Podemos observar las estrías, las marcas del desgaste de la piedra, el paso del tiempo sobre la piedra, señal del trabajo de extraer el agua, elemento imprescindible para la vida en una tierra tan seca.
También se conserva el brocal del edificio religioso conocido como Tercera Orden Franciscana -situado enfrente de la Iglesia Parroquial, que desapareció completamente hacia los años setenta del siglo pasado.

Brocal del edificio de la Tercera Orden Franciscana

Brocal del la glorieta de García Sanchiz, que antes pertenecía al huerto de Vicente Gómez Barrajón, que cedió este espacio a finales del siglo XIX para agrandar el espacio próximo al convento de clarisas.

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