Investigación de las cuentas municipales de El Toboso en 1608


Fotografía de 1916, con el Ayuntamiento de El Toboso a la izquierda

El Concejo municipal de El Toboso, como tantos durante el Antiguo Régimen, sufrió múltiples sucesos en los que la hacienda municipal se vio resentida. Ante reiteradas sospechas de abusos se inició un proceso judicial. En 1608 llegó a El Toboso Barona Yncinillas, gobernador del partido de Uclés y Justicia de Felipe III, acompañado de un fiscal del Consejo de Órdenes, Domingo de Rada, y un notario. Se instalaron en la casa de Francisco Novillo, sobrino del hidalgo Zarco de Morales. Venían a controlar las cuentas del Concejo, que ya habían sido investigadas diez años antes. Pero los libros habían desaparecido de sus cofres. El gobernador ordenó detener a los dos alcaldes y a los regidores de la villa. Al día siguiente un cura le enseña cuatro libros, los que no se encontraban. Se había publicado una bula de excomunión en la Iglesia y le entregaron los libros bajo secreto de confesión. El fiscal detecta que en dos de los libros faltan hojas. El notario toma buena nota del estado de los libros. Días después el gobernador cita a los hombres que fueron alcaldes y regidores en 1605. Quedan prisioneros en el Ayuntamiento Juan Martínez de la Morena y Flaminio de Morales –hijo del doctor Esteban Zarco de Morales-, que eran alcaldes en ese año, así como los regidores Andrés Martínez Carpintero el viejo, Diego López Serrano y Alonso López Zarco. Los detenidos demandan que se les tome declaración y que se les permita salir del Ayuntamiento bajo fianza, porque dicen ser “honestos y honorables” y además pueden pagar. El gobernador ordena que se les tome declaración. Acusa criminalmente a Pedro Martínez de Velasco y Alexo Ortiz, alcaldes en funciones, así como a Pedro González, secretario del Ayuntamiento de haber sido negligentes y de no haber respetado sus obligaciones de guardar en los archivos y en lugar seguro los libros de cuentas municipales, sin que no falte ninguna página. Por ejemplo, faltan ocho páginas del libro de propios de 1605 –donde se registran los bienes municipales-, en el libro de 1606 las cuentas están mal registradas –“en las quales foxas avía mucha suma de mrs. mal libradas y condenadas y otras condenaciones y advertencias en raçon de la dicha usurpación que porque no sierviese ni entendiese lo an quitado” (A.H.N., OO. MM., A.T., nº 17.713).

Pero la acusación más grave es contra los alcaldes y regidores de 1605 que, según ciertos testimonios, habrían traficado con el trigo del pósito. Flaminio de Morales, Alonso López Zarco y Diego López Serrano, miembros del consejo municipal son primos hermanos. En 1605 el pósito carecía de reserva de granos y el Ayuntamiento ordenó a Alonso López Zarco que fuese a comprar trigo a Aragón. Recibió un salario por su cometido. Compró 300 fanegas de trigo a 14 reales conforme al precio oficial. Pero revende lo comprado a 20 y 22 reales. Regresa a la villa después de tres meses diciendo que había comprado el trigo a 24 reales la fanega. La operación le costó al Ayuntamiento 17.000 reales, al mismo tiempo que les reportó al Alcalde y a los dos regidores mencionados un beneficio entre 2.000 y 3.000 reales. El registrador del pósito Andrés Martínez el mozo confirma que le dio en persona a Alonso López Zarco 586.000 mrs. Durante el proceso el acusado recibió el testimonio favorable de algunos parientes y además se alegó que los acusadores eran sus enemigos, por ser de otro clan. La sentencia será la absolución aunque tiene que pagar los gastos del juicio. Flaminio de Morales y Diego López también son absueltos.

Durante las investigaciones el gobernador y juez Yncinillas descubre otras ventas fraudulentas de trigo al pósito municipal. Doce personas –alcaldes y regidores y familiares, de los más ricos de la villa- son arrestadas -se libró de esta circunstancia el familiar de la Inquisición Alonso de Nieva-. Finalmente todos serán declarados inocentes. La justicia del Antiguo Régimen raramente fallaba contra los privilegiados.

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