El charco del Pozo de la Puerta de El Toboso

Vista del llamado Pozo de la Puerta en una fotografía de 1916

El Toboso se edificó sobre una pequeña pendiente elevada que desaguaba formando pequeños charcos en las hondonadas adyacentes. Estos charcos debieron ser útiles para que abrevasen los animales pero  muy nocivos para la salud pública porque eran un foco de transmisión de enfermedades contagiosas. El del Pozo de la Puerta, estaba situado junto al pozo que a su vez estaría junto a una de las puertas de entrada al pueblo.  Hubo intentos intermitentes de desecarlos mediante zanzas pero hasta época reciente -durante la alcaldía de D. Manuel Cerro- no se culminó esta tarea.
Por otra parte, y de acuerdo con la política de desamortización -conocida por el ministro que la realizó, Pascual Madoz, de 1855-  de los bienes municipales, en el Archivo Provincial de Toledo se conserva el expediente de 1865 de la venta de los terrenos pertenecientes al Ayuntamiento de El Toboso denominados del Pozo de la Puerta, aledaños al charco, de una extensión de  más de una hectárea, que lindaban -entre otros- al Oeste con Inés Rodríguez y al Mediodía con el camino del convento y al Norte con Manuel Manzanares, y que se tasaron en 1.200 reales. Desconozco cuál fuel el adjudicatariao.

Así mismo el charco del Pozo de la Puerta ha sido un lugar emblemático de las vistas e incluso de la iconografía quijotesca. Muchas de las ilustraciones que presentan a Don Quijote y Sancho en El Toboso lo hacen sobre el reflejo de dicho charco, como la de Pierre Noury de 1933

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