Juan Francisco Sánchez, el médico toboseño de Isabel II

Caricatura de la época de Isabel II

En el magnífico libro de Isabel Burdiel Isabel II. Una biografía (Taurus, 2010) se realiza un pormenorizado recorrido por la tormentosa vida de la reina Isabel II. Testigo próximo de sus avatares fue el médico de cámara Juan Francisco Sánchez, nacido en El toboso en 1789. En la Revista de la época Escenas Contemporáneas (1858, IV, pp. 145-152) encontramos un apunte de su biografía por el conde de Fabraquer. Su padre era médico en El Toboso y el joven Juan Francisco  llegó a estudiar medicina a Madrid poco antes de 1808 y para sobrevivir trabajó como amanuense de un médico pariente suyo, Santiago Martín de Nicolás. "El padre de Sánchez, médico de El Toboso, hizo los sacrificios de dinero que le permitía su estrecha situación para que su hijo pudiese asistir a las cátedras de cirugía del Colegio San Carlos de Madrid". El joven se decantó por los estudios de anatomía, dedicando muchas horas al estudio de los cuerpos muertos en el anfiteatro del hospital general. El biográfo, en su afán laudatorio no duda en decir que el estudiante se lleva los cuerpos a su casa para seguir estudiándolos. Su talento pronto fue reconocido, trabajando como ayudante del catedrático de anatomía Aso Travieso, y ocupando después la cátedra de anatomía en San Carlos. Al tener que abandonar España la Regente María Cristina -aquí la biografía de Isabel Burdiel aporta datos interesantísimos sobre  sus intrigas políticas y sus desfalcos mediante la cuenta secreta de palacio-  dejó el cuidado de la salud de la futura reina Isabel II en manos de los doctores Bonifacio Gutiérrez y Juan Francisco Sánchez, durante la Regencia de Espartero. El doctor tuvo que abandonar su cátedra y sus consultas privadas -suponemos que a cambio de un sustancioso sueldo en palacio- pero obtuvo el título de primer médico de cámara, cargo que ocupará durante 18 años. El biógrafo conde de Fabraquer nos dice "que el que veló sobre ella -Isabel II- cuando tierna niña la aquejaban las indisposiciones inseparables de la infancia, ha velado sobre ella, cuando esposa, sobrevinieron los primeros accidentes de la maternidad".
Sin duda hoy se habrían pagado millones por las memorias del famoso médico toboseño, porque sin duda era el mejor informado de palacio de la variopinta -por decir algo- vida íntima de la reina y sus alumbramientos -en el libro de Isabel Burdiel se detallan los sucesivos amantes de la reina y la verdadera paternidad incluso del heredero-.
Juan Francisco Sánchez presentó la dimisión de su cargo en 1850 al morir poco después de nacer el que debía ser el heredero al trono, ante las insistentes críticas de algunos colegas, pero no le fue aceptada por los reyes, satisfechos con su trabajo. Asistió a la reina en sus múltiples partos posteriores, aunque algunos se ocultaron.
Según consta en el Archivo General de Palacio -Ref. Cª 8656,  Exp. 2- el alumbramiento por SM. la Reina de un hijo varón fue anunciado al General Espartero, entonces Presidente del Gobierno, como una indisposición de la Reina en la noche del 19 al 20 de Junio de 1856 y obligó a los facultativos de Cámara a prescribir (realizar) una sangría, "con cuyo medio unido a la quietud SM. se encuentra aliviada". Firmado por el Excmo. Sr. Primer Médico de Cámara Don Juan Francisco Sánchez. También se puede leer en el mismo expediente "Acerca del estado de Embarazo de SM. (éste) se ha desvanecido a la vista de las pruebas materiales de la concepción".
Entre otros méritos, su discricción y silencio le valieron la gran cruz de Isabel la Católica, y a su hijo Diego se le nombró médico supernumerario de cámara. En el lecho de muerte la reina le concedió la gran cruz de Carlos III. Murió con 69 años.
La reina partió para el exilio en septiembre de 1868, después de triunfar la revolución liberal llamada La Gloriosa, tras una creciente crítica a la monarca -demasiado apegada a los moderados y a las fuerzas más conservadoras- y en medio de una grave crisis económica y social.
Benito Pérez Galdós  escribió varias obras en las que aparece el personaje Augusto Miquis, un médico de El Toboso de origen humilde haciendo carrera en Madrid, pero no sabemos si puede  hacer referencia a Juan Francisco Sánchez.


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