Proyecto de plantación de pinos "y bellotas" en la sierra de El Toboso en 1811


En plena Guerra de la Independencia, en 1811, el corregidor de Tarazona de La Mancha, Mariano Rufino González, que era vecino de El Toboso, solicitó permiso a las autoridades españolas retenidas en ese momento en Cádiz -mientras se redactaba la famosa Constitución que vería la luz un año después- para replantar terrenos de realengo -pertenecientes al Estado- en una zona donominada La Sierra entre El Toboso, Miguel Esteban y Campo de Criptana -cuyos términos no estaban delimitados-, con "pinos de todas clases, bellotas y otras semillas". Argumentaba en su escrito que esos terrenos estaban completamente deforestados y que no eran productivos para los cultivos por lo que cree que haría un servicio a la nación si se le concediese la licencia para la plantación de árboles. En el escrito se dice que es terreno "pedregoso y seco, de modo que habiendo los naturales de aquellos pueblos empezado el cultivo de algunas posiciones de el con algunas semillas, lo han tenido que abandonar porque perdían aquellas, su sudor y sus fatigas". Dicho escrito nos proporciona algunos detalles interesantes:  en dichos terrenos -de una legua muy escasa-  existen algunos propietarios -a pasar de ser de realengo- "con documentos que garantizan su dominio" y "lo más común es que aquél que ha querido en cualquier tiempo ha labrado lo que le ha parecido, y después lo ha abandonado, como que de inmemorial se tiene este terreno por realengo y valdío". Se pretende el plantío en el terreno propiamente de realengo e inculto y dice que en "aquel País apenas se reconoce un árbol, por cuya falta tantos males ha sufrido siempre y sobre lo que no ha dejado de representarse lo suficiente" (A.H.N. Consejos,12003,EXP.3).
Se inició un expediente  pero no disponemos de documentos que nos permitan saber si finalmente se le concedió la licencia y si llegó a realizar la plantación, aunque es evidente que la deforestación continuó. De todas formas, parece un tanto sospechoso, que en la circunstancia tan incierta de una guerra alguien piense en una empresa tan a largo plazo como una plantación forestal. No sabemos si en realidad lo que pretendía era apropiarse de terrenos de realengo.

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