La venta del monte de Gúzquez de El Toboso

Expediente de venta del monte de Gúzquez de El Toboso en 1859

     El Ayuntamiento de El Toboso disponía desde su fundación en el siglo XIII del Monte de Gúzquez que le proporcionaba rentas para compensar sus gastos. La crisis hacendística de  municipios como el de El Toboso se agravó en las primeras décadas del siglo XIX. El Estado liberal, después de haber llevado a cabo la desamortización de los bienes del clero regular -que en El Toboso afectó a las tierras y a los bienes urbanos de los tres conventos existentes- inició también la desamortización  y venta de los bienes municipales. El Toboso, que ya había iniciado la venta de su monte en 1824, continuó este proceso con la venta en lotes de unas 486 hectáreas de su monte de propios -municipal-, destinado a pastos y que se solía arrendar por 4.000 reales. Así en el expediente de 1859 consta la venta de uno de estos lotes a Julio Villajos, vecino de Quintanar de la Orden.
Adjudicación del lote de  Corrales de los Conejos del monte de Gúzquez a Julio Villajos

      El lote de  Corrales de los Conejos se había tasado en 111.120 reales y se subastó a la mejor oferta, que fue de 270.100 reales, presentada por Julio Villajos. . De forma paralela el lote de El Reventón se adjudicó a Francisco Añover.
     Josep Fontana en su excelente libro La época del liberalismo (volumen 6 de la  Historia de España, Crítica, Barcelona, 2007) nos informa de que la desamortización civil promovida por Madoz en 1855 establecía la siguiente forma de compensación a los ayuntamientos por la venta de sus bienes de propios: les devolvía el 80% del valor que alcanzase en las subastas -el 20% restante se lo quedaba el Estado-, que se entregaría en títulos de deuda "al 3 por 100, lo que signicaba que los municipios, privados de unos bienes que les servían para financiarse, recibirían anualmente el 2,4 por 100 del valor que éstos habían alcanzado en las subastas" (pág. 277).
    Estas ventas del monte de El Toboso no se realizaron en pequeños lotes que podrían haber sido comprados por más modestos propietarios y labradores del pueblo, sino que acabaron en manos de grandes propietarios foráneos.

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