Azorín en El Toboso

Con motivo del III Centenario de la I parte de El Quijote se le encargó a Azorín que escribiese sobre la ruta de El Quijote. El origen de la obra es conocido porque lo reveló el propio autor en su libro Madrid (1941). José Ortega Munilla, director de El Imparcial y padre de Ortega y Gasset, le citó en su casa para proponerle un viaje; Azorín,  acababa de dejar el diario España, en el que había estrenado su célebre pseudónimo en enero de 1904 y en cuyas páginas destacó como cronista parlamentario. La propuesta de Ortega marcó su primera misión en la cabecera que él mismo consideraba "la cumbre" del periodismo. "Va usted primero, naturalmente, a Argamasilla de Alba", le indicó. "De Argamasilla creo yo que se debe usted alargar a las lagunas de Ruidera. Y como la cueva de Montesinos está cerca, baja usted a la cueva. ¿No se atreverá usted? No estará muy profunda. ¿Y dónde cree usted que ha de ir después? ¿Y cómo va usted a hacer el viaje? No olvide los molinos de viento. Ni el Toboso". La sorpresa de Azorín, con todo, se consumó cuando a renglón seguido el director abrió un cajón, sacó "un chiquito revolver" y lo puso en sus manos con tono previsor: "No sabemos lo que puede pasar. Va usted a viajar sólo por campos y montañas. En todo viaje hay una legua de mal camino. Y ahí tiene usted ese chisme por lo que pueda tronar". Así que no debían ser territorios demasiado seguros en aquella época.
Las crónicas de su viaje aparecieron en El Imparcial en 1905. Los capítulos XIII y XIV de la edición  del libro La ruta del Quijote están dedicados a El Toboso, y Azorín ofrece una imágen triste y decadente del pueblo -con edificios en ruinas-, acorde con su visión pesimista -noventayochista- de la historia de España. El libro está dedicado al maestro de El Toboso Silverio Yébenes -–"autor de un soneto a Dulcinea, autor también de una sátira terrible contra los frailes; propietario de una colmena con una ventanita por la que se ve trabajar a las abejas" (como en El espíritu de la Colmena de V. Erice)–, con quien mantiene una interesante conversación, acompañado de los llamados miguelistas. En la edición de 1916 aparecieron una serie de fotografías de toboseños típicos de la época bajo la evocación cervantina. Por cierto, más de un viajero se ha eco de que no exista una edición de esta obra de Azorín en la Biblioteca Cervantina de El Toboso.
Fotografía de El Toboso, La ruta del Quijote, edición 1916.
El pie de foto dice: "El Toboso-Agricultor que encontró Don Quijote al entrar en el pueblo".




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