Hace tiempo que me llamó la atención el nombre de una calle de El Toboso dedicada al filósofo Sanz del Río (1814-1869). No sabía desde cuando permanecía inalterada esta denominación, pero por referancias orales todo parecía indicar que había memoria de la misma desde muchos años atrás.
Julián Sanz del Río fue un insigne filósofo, seguidor de las ideas del filósofo alemán Krause -a partir de su viaje de estudios a Alemania en 1843-, que se pueden sintetizar en las siguientes: primacía de la razón, defensa de la libertad de conciencia, culto a las ciencias experimentales, liberalismo y tolerancia. Además defendía una moral austera y un anticlericalismo complementado con un un espiritualismo místico-panteísta. Fue profesor y catedrático de Filosofía en la Universidad de Madrid. Tuvo problemas con las autoridades durante el período final del reinado de Isabel II. El filósofo murió al año siguiente del triunfor de la revolución que derrocó la monarquía en 1868.
Heredera de las ideas de Sanz del Río fue la Institución Libre de Enseñanza, que fue un proyecto pedagógico que se desarrolló en España durante medio siglo (1876-1936), y que tuvo una importante repercusión en la vida intelectual y política de España. Fue creada en Madrid por un grupo de profesores universitarios, bajo la dirección de Francisco Giner de los Ríos. En sus estatutos se declara "ajena a todo el interés religioso, ideología o partido político, proclamando el derecho a la libertad de cátedra, la inviolabilidad de la ciencia y el respeto a la conciencia individual".
En la Institución Libre de Enseñanza la clase no sirvía sólo para dar y tomar lecciones, sino para enseñar y aprender a «buscar, a reflexionar, a resolver , a componer, siempre personalmente». Se daba gran valor al trabajo fuera de clase, las excursiones eran consideradas parte esencial del proceso intuitivo de desarrollo de una persona.
Apoyaron y secundaron el proyecto intelectuales de la talla de Joaquín Costa, Leopoldo Alas (Clarín), José Ortega y Gasset, Gregorio Marañón, Ramón Menéndez Pidal, Antonio Machado, Joaquín Sorolla, Augusto González de Linares, Santiago Ramón y Cajal o Federico Rubio, entre otras personalidades comprometidas en la renovación educativa, cultural y social.
Llama atención la fecha de la que tenemos constancia de una calle dedicada al insigne filósofo, que es 1881, una de las primeras de España, gracias a un plano del callejero de la localidad. Además, la mayoría de los nombres de las calles se refieren a héroes o personalidades asociados al liberalismo progresista (Libertad, Soberanía Nacional, Puente de Alcolea, Castelar, Torrijos, Topete, Riego...), por lo que suponemos que este callejero fue establecido unos años antes, durante el llamado sexenio revolucionario de 1868 a 1874, período en el que se instauró momentánemente el sufragio universal también en las elecciones municipales. El nombre del alcalde el 29 de noviembre de 1868 es José Ramán Ortega, nombrado por la junta revolucionaria tras el triunfo de la revolución llamada la Gloriosa en septiembre de 1868. En diciembre de ese año se celebraron elecciones por sufragio universal masculino de mayores de 25 años. Suponemos que este callejero que estamos comentado se aprobó en los meses posteriores al nombramiento de los cargos electos por sufragio universal. Llevados por el fervor revolucionario elaboraron un callejero que recogiese ese deseo de cambio y afirmación revolucionaria, honrando a sus héroes, perseguidos durante las etapas anteriores.
El nombre de esta calle ha permanecido inalterado hasta nuestros días, incluso durante el período de la dictadura del general Franco, trayendo los ecos de esos días de fervor revolucionario.


