martes, 10 de julio de 2012

La Fundación Morales de Nieva

En El Toboso se conoce popularmente como "Las Memorias" a una serie de tierras y bienes disfrutados en usufructo -con el pago de una pequeña renta- por numerosos vecinos desde distintas fechas. En realidad se trata de la Fundación Morales de Nieva que fue constituida inicialmente como capellanía por D. Francisco Morales de Nieva en 1628 y posteriormente por D. Alonso Morales de Nieva en 1633 -también llamada "Pías Memorias". D. Francisco Morales de Nieva fue catedrático de Metafísica de la Universidad de Alcalá de Henares y canónigo de la catedral de dicha ciudad y está enterrado en la llamada "capilla de los hierros" de El Toboso. De esta capellanía sería titular su sobrino D. Alejo Martínez Nieva y Morales -fundador del convento de Trinitarias de El Toboso.
Antigua capilla de San Ildefonso en la iglesia parroquial de El Toboso, conocida como "de los hierros" donde está enterrado D. Francisco Morales de Nieva, fundador de la Fundación Morales de Nieva

Pasaron los siglos y este legado se reguló y clasificó mediante Real Orden de 14-3-1928, durante el reinado de Alfonso XIII, pasando el usufructo de estos bienes a manos de particulares.
En la actualidad la Fundación Morales de Nieva está regida por un Patronato asumido provisionalmente por la Viceconsejería de Presidencia y Administraciones Públicas de la JCCM, a la espera de realizar un nuevo nombramiento de Patronato provisional constituido por los Ayuntamientos de El Toboso, Miguel Esteban y Mota del Cuervo. En los últimos años se han realizado enajenaciones de este patrimonio a favor de los usufructuarios.
El patrimonio de la fundación está constituido por fincas rústicas y urbanas situadas en los términos municipales de El Toboso y Miguel Esteban y fincas rústicas en Mota del Cuervo.

Fachada de la conocida como "Casa de las Memorias", de la familia Morales de Nieva, que perteneció a la Fundación Morales de Nieva hasta que fue enajenada


Detalle del escudo y la reja con el símbolo de canónigo -con capelo y borlas circulares-, de la casa llamada de las Memorias

Interior del patio en una fotografía de J. Arnau en torno a 1930, cuando el patio y la casa aún no se habían dividido

Fecha (1505) encontrada al restaurar la casa, que corresponde a una fase anterior de esta vivienda.



martes, 26 de junio de 2012

Altercado carlista en El Toboso en 1869

Carlos de Haes, El Toboso, 1865

En septiembre de 1868 se produjo la revolución liberal denominada La Gloriosa, que acabó con el reinado de Isabel II e inició un intenso período de reformas y cambios políticos liberales -con la constitución de 1869, el breve reinado de Amadeo I de Saboya y la brevísima I República-. Al mismo tiempo, reaparecieron antiguos conflictos como el representado por los carlistas, partidarios de la vuelta al absolutismo -habían perdido la primera guerra carlista y estaban iniciando la segunda-. El diario liberal Iberia con fecha de 31 de julio de 1869 se hace eco de un incidente ocurrido en El Toboso con unos carlistas. La noticia es la siguiente: “Del Toboso escriben dando cuenta del escándalo que han provocado cuatro o seis carlistas de aquella localidad.
Dice así la carta:
“Es el caso que, yendo a paseo nuestro amigo don Francisco Villegas en compañía de tres voluntarios más, serían como las diez de la noche, al pasar por la puerta de un carlista, oyeron estos voces y denuestos contra el Gobierno y los milicianos, y al querer enterarse, parándose un momento en la calle, salió el carcunda, y asiendo de un brazo a nuestro amigo, lo entró en su casa cerrando después la puerta en donde estaba su querida, un hermano y un hijo. Maltratado aquel y en horrible lucha, los amigos dieron voces y pedían auxilios hasta que oídos por la ronda o patrulla, el jefe mandó echar la puerta abajo y que subieran por la pared, no sin ser heridos tres o cuatro de los que lo intentaron, hasta que un voluntario pudo rehacerse, disparando un tiro, quedando muerto en el acto el partidario carlista, célebre presidiario en Toledo. El Juzgado está instruyendo el sumario. Nuestro amigo está herido en la cabeza un una mano, y gracias a su muchísimo valor y serenidad no fue víctima de aquella manada de lobos.
Las heridas, aunque son de consideración, por ahora no parecen de gravedad.
Los carlistas del Toboso son una especie de fieras salvajes, y será preciso civilizarlos”.

sábado, 12 de mayo de 2012

Juan Francisco Sánchez, el médico toboseño de Isabel II

Caricatura de la época de Isabel II

En el magnífico libro de Isabel Burdiel Isabel II. Una biografía (Taurus, 2010) se realiza un pormenorizado recorrido por la tormentosa vida de la reina Isabel II. Testigo próximo de sus avatares fue el médico de cámara Juan Francisco Sánchez, nacido en El toboso en 1789. En la Revista de la época Escenas Contemporáneas (1858, IV, pp. 145-152) encontramos un apunte de su biografía por el conde de Fabraquer. Su padre era médico en El Toboso y el joven Juan Francisco  llegó a estudiar medicina a Madrid poco antes de 1808 y para sobrevivir trabajó como amanuense de un médico pariente suyo, Santiago Martín de Nicolás. "El padre de Sánchez, médico de El Toboso, hizo los sacrificios de dinero que le permitía su estrecha situación para que su hijo pudiese asistir a las cátedras de cirugía del Colegio San Carlos de Madrid". El joven se decantó por los estudios de anatomía, dedicando muchas horas al estudio de los cuerpos muertos en el anfiteatro del hospital general. El biográfo, en su afán laudatorio no duda en decir que el estudiante se lleva los cuerpos a su casa para seguir estudiándolos. Su talento pronto fue reconocido, trabajando como ayudante del catedrático de anatomía Aso Travieso, y ocupando después la cátedra de anatomía en San Carlos. Al tener que abandonar España la Regente María Cristina -aquí la biografía de Isabel Burdiel aporta datos interesantísimos sobre  sus intrigas políticas y sus desfalcos mediante la cuenta secreta de palacio-  dejó el cuidado de la salud de la futura reina Isabel II en manos de los doctores Bonifacio Gutiérrez y Juan Francisco Sánchez, durante la Regencia de Espartero. El doctor tuvo que abandonar su cátedra y sus consultas privadas -suponemos que a cambio de un sustancioso sueldo en palacio- pero obtuvo el título de primer médico de cámara, cargo que ocupará durante 18 años. El biógrafo conde de Fabraquer nos dice "que el que veló sobre ella -Isabel II- cuando tierna niña la aquejaban las indisposiciones inseparables de la infancia, ha velado sobre ella, cuando esposa, sobrevinieron los primeros accidentes de la maternidad".
Sin duda hoy se habrían pagado millones por las memorias del famoso médico toboseño, porque sin duda era el mejor informado de palacio de la variopinta -por decir algo- vida íntima de la reina y sus alumbramientos -en el libro de Isabel Burdiel se detallan los sucesivos amantes de la reina y la verdadera paternidad incluso del heredero-.
Juan Francisco Sánchez presentó la dimisión de su cargo en 1850 al morir poco después de nacer el que debía ser el heredero al trono, ante las insistentes críticas de algunos colegas, pero no le fue aceptada por los reyes, satisfechos con su trabajo. Asistió a la reina en sus múltiples partos posteriores, aunque algunos se ocultaron.
Según consta en el Archivo General de Palacio -Ref. Cª 8656,  Exp. 2- el alumbramiento por SM. la Reina de un hijo varón fue anunciado al General Espartero, entonces Presidente del Gobierno, como una indisposición de la Reina en la noche del 19 al 20 de Junio de 1856 y obligó a los facultativos de Cámara a prescribir (realizar) una sangría, "con cuyo medio unido a la quietud SM. se encuentra aliviada". Firmado por el Excmo. Sr. Primer Médico de Cámara Don Juan Francisco Sánchez. También se puede leer en el mismo expediente "Acerca del estado de Embarazo de SM. (éste) se ha desvanecido a la vista de las pruebas materiales de la concepción".
Entre otros méritos, su discricción y silencio le valieron la gran cruz de Isabel la Católica, y a su hijo Diego se le nombró médico supernumerario de cámara. En el lecho de muerte la reina le concedió la gran cruz de Carlos III. Murió con 69 años.
La reina partió para el exilio en septiembre de 1868, después de triunfar la revolución liberal llamada La Gloriosa, tras una creciente crítica a la monarca -demasiado apegada a los moderados y a las fuerzas más conservadoras- y en medio de una grave crisis económica y social.
Benito Pérez Galdós  escribió varias obras en las que aparece el personaje Augusto Miquis, un médico de El Toboso de origen humilde haciendo carrera en Madrid, pero no sabemos si puede  hacer referencia a Juan Francisco Sánchez.


En El Toboso, nº1

 La revista En El Toboso nace con el objetivo de promover la investigación sobre la historia de El Toboso, así como dar a conocer su rico p...