miércoles, 9 de octubre de 2013

El tren de El Toboso

Desde el trazado inicial de la línea de ferrocarril de Madrid a Albacete, a mediados del siglo XIX,  El Toboso intentó no quedarse fuera de esta nueva y fundamental vía de comunicación, imprescindible para el desarrollo económico y social. Pero había intereses más fuertes de poblaciones más importantes. No obstante, no se perdió la esperanza y en 1924, durante la Dictadura de Primo de Rivera, se va a volver a intentar, con los resultados de todos conocidos. Este artículo de prensa recoge las gestiones realizadas por el Ayuntamiento de El Toboso, junto a otros pueblos de la zona, en 1924.
El Imparcial, Madrid, 30/10/1924, pag. 5.

martes, 24 de septiembre de 2013

Brocales de El Toboso

En El Toboso casi todas las casas tienen un aljibe para recoger el agua de lluvia, generalmente con un brocal de piedra. En algunos casos, con el paso del tiempo y las particiones de las casas se acaba compartiendo el pozo entre dos vecinos.


Hay modelos de brocales datados desde el siglo XVII que se repiten en muchas casas, como este:








martes, 17 de septiembre de 2013

Milu Correch en El Toboso


La artista bonaerense Milu Correch acaba de pintar una obra sobre Dulcinea en el depósito del agua junto a la ermita de San Sebastián de El Toboso. Sin duda una iniciativa muy interesante, que lleva la belleza a un espacio funcional pero poco estético. 

viernes, 13 de septiembre de 2013

Judíos conversos portugueses en El Toboso

Marranos. Ceremonia secreta en España en la época de la Inquisición del artista ruso-judío Moshe Maiimon, 1893.

Popularmente se llamaba marranos a los judíos convertidos al cristianismo de los que se sospechaba que seguían practicando en secreto su antigua religión. La Inquisión y los considerados cristianos viejos los tuvieron en su punto de mira permanentemente, dificultando su verdadera integración. A comienzos del siglo XVII algunos conversos procedentes de Portugal -cuyo reino formaba parte de la monarquía hispánica desde 1580- se instalaron en diversos pueblos de Castilla. Así tenemos a varias familas de esta procedencia en El Toboso, como por ejemplo los Enríquez y los Rodríguez, dedicados al comercio de paños, lana y otros productos. Isabel Enríquez, viuda con varios hijos, fue a vivir a El Toboso en 1610, amparada por su cuñado Enrique Rodríguez. Varios de sus hermanos vivirán en pueblos próximos como Belmonte o Villaescusa de Haro. Cinco años más tarde su hija Beatriz Núñez se casa con Gaspar de Govea. Las mujeres suelen atender la tienda de telas y los hombres van a venderlas y a comprarlas a las ferias de otros pueblos. En 1622 y 1623 casi toda la familia es detenida por la Inquisición de Cuenca, según consta en varios expedientes del Archivo Diocesano de Cuenca (legs. 406-409). El causante es Juan Rodríguez -también de origen portugués y converso-, casado con la toboseña Catalina Muñoz la Pandura, que los denunció ante el Comisario del Santo Oficio de la Inquisición en El Toboso Diego Pérez Morales. por judaizar -seguir practicando en secreto los ritos de la religión judía.  
Beatriz Núñez, presa del pánico cuando estaba a punto de ser llevada a la sala de torturas del Tribunal de la Inquisición de Cuenca, denunció a parientes y amigos.  Su propia madre, anciana y enferma  será detenida. También un hermano y su marido, que sufrirán la tortura del potro, donde acabarán denunciando también a parientes y amigos. Dos hermanas de 13 y 14 años de Beatriz Núñez también serán sometidas a tortura. Toda la familia será condenada a prisión perpetua y confiscación de sus bienes, aunque dos años más tarde se conmuta la cadena perpetua.
Felipa Rodríguez, temiendo ser detenida también se refugia en casa de Violanta, una esclava negra emancipada. Pero como esta casa no es segura se refugia en el molino de Andrés Hernández Medianero. Pedro Martínez Velasco, alcalde ordinario de El Toboso y agente de la Inquisición, la descubre y la entrega. Los dos hijos de Felipa Rodríguez y Antonio da Acosta serán también llevados al tribunal de Cuenca. 
En 1624, estando Flaminio de Morales -hijo del doctor Esteban Martínez Zarco- con su hijo y un criado en el monte de los Hinojosos, al llegar Simón Ero (?) de Cuenca con cierta documentación, le fue interceptada y se inició una discusión. Entonces Flaminio acusa a Simón de "vellaquo judío porque dixistes que mi hijo avia tomado las cucharas de plata de los portugueses y jurando me dijo que me havia de acordar del" (A.D.C.Exptes de limpieza, leg. 695). Por este detalle tenemos noticia de dónde iban a parar algunos de los bienes de los detenidos.
Este núcleo de conversos portugueses vieron truncada su vida en El Toboso por los rigores de la Inquisición. Muchos de estos conversos de origen portugués acabarán saliendo de España y viviendo por ejemplo en Holanda u otros países europeos.

lunes, 2 de septiembre de 2013

La autoría del busto de Cervantes en El Toboso

Conversando recientemente con uno de los  últimos representantes de la artesanía del barro en El Toboso, Baltasar Ajenjo de la Rica -que pertenece a la última familia que elaboró tejas en El Toboso-, sobre los barreros, el tratamiento del barro, el amasado, el secado al sol, los cuidados del horno, la venta de las tejas..., dejó caer una anécdota que es la que recojo en este apunte. Un maestro de la escuela de El Toboso, próxima a donde su familia tenía el horno, llamado Don Emilio -no he averiguado aún el apellido-, que le daba clase, le preguntó si su familia podría facilitarle el barro que utilizaban para las tejas y si podrían cocerle una pequeña escultura que pensaba hacer. Así es como se realizó a principios de los años cincuenta del siglo pasado el busto de Cervantes que preside las antiguas y magníficas escuelas de El Toboso, inauguradas en 1929. La escultura se coció junto a una abundante hornada de tejas. Esta tejería dejó de funcionar a principios de los años sesenta y fue la última vez que salió humo de un horno de cocer barro en El Toboso, una actividad que perduraba al menos desde el siglo XV. En la actualidad tampoco el edificio de estas antiguas escuelas se dedica a la docencia -se construyó un nuevo edificio en 2006 a las afueras del pueblo-. Por cierto, qué buen espacio podría ser para organizar cursos de español para extranjeros, a través, por ejemplo, del Instituto Cervantes o de cualquier otra institución.

Según he descubierto más tarde, en un lateral de la escultura aparece el nombre del autor y la fecha: J. Cimas Acosta, 1951. Este maestro, que era sevillano -según me ha informado José Enrique Gómez-, también pintó el fresco sobre el encuentro de Don Quijote y Dulcinea que hay dentro de este edificio de las antiguas escuelas.



martes, 13 de agosto de 2013

Las cuevas-bodega de El Toboso

El Toboso ha mantenido excepcionalmente algunas de las numerosas cuevas-bodega construidas  desde el siglo XVI aproximadamente y que recorrían gran parte de su subsuelo. Su función era conservar el vino a partir de febrero para poder consumirlo hasta la próxima cosecha. Estas cuevas se construían debajo de las casas y estaban formadas por arcos de medio punto o arcos apuntados hechos con ladrillo y recubiertos de argamasa. En algunos casos se excavaban en la roca y en otros extrayendo la arcilla. Las cuevas necesitaban respiraderos por razones obvias. Hay tratadistas que dicen que primero se hacía la cueva y se aseguraban sus techumbres antes de realizar la casa encima. El vino se elaboraba en el jaraíz o lagar y se trasegaba varias veces hasta que se depositaba en las tinajas toboseñas almacenadas en las cuevas para su conservación durante los largos meses de calor, manteniéndose en una temperatura entre 16 y 25 grados. 


En algunos casos excepcionales las cuevas han conservado a través de cientos de años las tinajas toboseñas en el mismo marco para el que fueron creadas. Las tinajas en muchos casos aparecían empotradas en las llamadas cotanas. En otros casos las tinajas han desaparecido pero ha perdurado el espacio que las contenía.



Esta es otra muestra del rico legado patrimonial asociado a las tinajas y al vino en El Toboso. Con la creación de grandes bodegas a principios del siglo XX en espacios más amplios en el exterior y la posterior creación de la cooperativa, estas pequeñas cuevas-bodega dejaron de usarse para almacenar vino pero siguieron desempeñando la otra función que siempre habían tenido, ser una especie de fresquera donde se guardaban las patatas, el aceite y otros productos que se conservaban mejor en este espacio. Desgraciadamente muchas de estas cuevas han acabado tapándose -en el mejor de los casos- o destruidas por una excavadora y en muchos casos rompiendo las preciadas tinajas que contenían.




jueves, 20 de junio de 2013

La antigua calle Doctor Radío de El Toboso

Antigua calle dedicada al Doctor Radío
Viendo hace unas semanas la magnífica miniserie de TVE Carta a Eva de Agustí Villaronga sobre la visita de Eva Perón a España en la posguerra española, me acordé, cuando apareció el embajador de Argentina en Madrid, el Doctor Radío, de la calle donde yo viví en mi infancia en El Toboso y donde vivió siempre mi familia materna. ¿Quién no recuerda esas preguntas típicas que nos hacían los tíos o parientes cuando nos veían, sobre los apellidos y la calle donde vivíamos? Costaba pronunciar Doctor Radío pero a todos  parecía hacerles mucha gracia el esfuerzo fonético de esas erres tan marcadas. Pues bien, como dígo, esta que es una de las grandes calles de El Toboso -con la mejor vista a la torre- y desde hace unos veinte años se llama Pintor Antonio López García, antes se llamó Doctor Radío. El motivo de colocar una placa tan vistosa con ese nombre fue una visita que hizo el embajador el mismo año de la visita de la mujer del presidente de su país. Era el momento más crítico de la dictadura franquista, cuando la ONU había recomendado a todos los países del mundo abandonar sus embajadas en Madrid, condenando a un régimen que se consideraba fascista y que había apoyado a las potencias fascistas recientemente derrotadas -la Alemania de Hitler y la Italia de Mussolini-. Tan solo conservaron sus embajadas en Madrid el Vaticano, Portugal, Irlanda y Argentina. Hay que tener en cuenta que Argentina ayudó a España en plena miseria de la autarquía enviando barcos con grano para alimentar a la hambrienta población. Había que agasajar al país benefactor. Además de la gira multitudinaria de Eva Perón por todo el país, el embajador visitó El Toboso y fue honrado con esta calle. También se puso el nombre de General Perón a la calle de los Bancos.

ABC, 21 de octubre de 1947
Con anterioridad esta calle se llamó General Latorre y comunmente se creía que era debido a que estaba abocada a gran torre de la iglesia parroquial. En realidad el nombre se refería al general Miguel de la Torre, nacido en 1786, que había participado en la guerra de la Independencia contra los franceses, en las guerras de independencia de las colonias americanas, fue gobernador de Puerto Rico y murió en 1843.
El general Miguel de la Torre
Y, como hemos dicho, en la actualidad, esta calle está dedicada al gran pintor de Tomelloso Antonio López García, uno de los máximos representantes del hiperrrealismo contemporáneo.
Calle de Santa Rita, Antonio López García, 1961
Si seguimos rastreando seguro que encontramos otros nombres anteriores que ha recibido una de las calles más bonitas de El Toboso, que comunicaba una de las antiguas puertas de entrada -posiblemente la del pozo de la puerta- hasta el corazón de la villa.
Recientes investigaciones me llevan a pensar que esta calle fue la llamada Calle Real desde el siglo XVI hasta el siglo XVIII

En El Toboso, nº1

 La revista En El Toboso nace con el objetivo de promover la investigación sobre la historia de El Toboso, así como dar a conocer su rico p...