martes, 23 de diciembre de 2025

Aplicación intencionada de la Pragmática sobre vestimenta de 1723 en El Toboso


 Luis Paret, Fiesta en el Jardín botánico, 1775

 La mañana del 14 de enero de 1724, que presuponemos fría, tres damas de El Toboso se dirigían a oir misa en la iglesia parroquial de la villa. Eran doña Teresa Sánchez Marquez y su hermana doña Francisca, acompañadas de doña Catalina Martínez Benita. En el documento publicado por el padre de ambas hermanas ese mismo año y que nos sirve como fuente para reconstruir este hecho , don Juan Sánchez Márquez ,y el marido de la última, don Francisco Jaramillo Loaysa,  se muestra el siguiente detalle sobre cómo iban vestidas, lo cual tendrá una gran importancia, como veremos: "con unas casacas de paño, guarnecidas al canto de una puntilla acerada, que por lo usado de ellas en el tiempo de diez a doce años, que ha que las hicieron, ya no se distingue su materia, y unos guantes también viejos, bordados de hilo de plata". 

Tanto don Juan Sánchez Márquez, que era hermano de don Francisco Sánchez Marquez, que había sido obispo de Amiclán y que tuvo un papel fundamental en la constitución de la capellanía del doctor Zarco de Morales, y don Francisco Jaramillo Loaysa pertenecían al estado noble. 

Ese día 24 de enero el alcade mayor de la villa, "llevado de otros fines particulares" procesó a estas mujeres criminalmente. ¿Cuál había sido su delito? Como dicen los propios autores del opúsculo que seguimos, por haber quebrantado la Pragmática sobre uso de trajes de 15 de noviembre de 1723. A pesar de estar embarazada doña Teresa, y de haber ofrecido pagar una multa pecuniaria, se les requisaron la casaca y los guantes y se las puso en prisión domiciliaria. Se les condenó a perder estos atuendos y al pago de una multa de 40 ducados. Argumentan en su defensa que se trataba de atuendos comprados años años de entrar en vigor la Pramática que intentaba evitar el boato y el despilfarro en la vestimenta. Argumentan también que "son muxeres, y por su sexo, siempre se refutan por menores", e incluso, que que disponían de vestimentas más lujosas si hubiesen querido presumir "con guarniciones de oro". Terminan expresando el verdadero motivo del procesamiento de estas mujeres: "el obrar de este juez es nacido del encono, que en él ha causado contra los Suplicantes, el haber estos (en cumplimiento de los cargos, que han exercido en aquella República) procurado contenerle en otros excesos, de lo que estar el Concejo bastantemente enterado, convenciéndose claramente, no tener su odio más fundamento que el expresado, de que no hallando en ello la más leve culpa para procesarlos (pues no es dudable lo hiciera si la encontrara) lo executa con las denunciadas, con quienes tienen parentesco tan inmediato, por vejarlos con el sonroxo, que era preciso les causase el ajamiento de su estimación".

Podemos deducir una lucha de poder entre el Alcalde Mayor y dos hidalgos prominentes de la villa, aplicando el viejo axioma que se haría popular también después: "al enemigo la ley y al amigo el favor". Se utiliza una Pragmática para vengarse o coaccionar al rival o enemigo político. 

sábado, 15 de noviembre de 2025

La olma de Dulcinea, la olma centenaria de El Toboso

 En el huerto del Museo Casa de Dulcinea hay un grupo de olmas entre la que destaca una que hemos llamado "la olma de Dulcinea", de más de cien años, con una altura de unos 35 metros y un perímetro de 3,60 metros. Deben su excepcionalidad a haber superado la pandemia de grafiosis que diezmó esta especie en los años setenta del siglo pasado en toda Europa. Han crecido junto a un antiguo pozo de piedra que perteneció a la antigua casona de la familia hidalga del doctor Esteban Martínez Zarco de Morales, personaje destacado de la villa de El Toboso del que hemos aportado información en varias ocasiones. 

Un grupo de voluntarios culturales hemos promovido la candidatura de esta "olma de Dulcinea" para el mejor Árbol 2026



II Taller de Historia de El Toboso a través sus documentos

 Durante los cuatro sábados de noviembre estamos desarrollando en el Centro de Mayores de El Toboso el II Taller de Historia de El Toboso a través de sus documentos. El año pasado abarcamos desde la Edad Media hasta el siglo XVII. Este año hemos comenzado en el siglo XVIII y nos hemos detenido especialmente en el estudio del Catastro de Ensenada y continuaremos con los siglos XIX y XX. Utilizamos documentos procedentes del magnífico Archivo Parroquial, del exiguo Archivo Municipal, del Archivo Histórico Nacional y del Archivo Histórico Provincial de Toledo. Ya para el siglo XX acudiremos a las fuentes procedentes de los archivos fotográficos y de la prensa.  










martes, 23 de septiembre de 2025

Daniel Vierge y Carlos Vázquez en El Toboso

 En 1890 el gran ilustrador español Daniel Vierge obtuvo un magnífico contrato de 100.000 francos para ilustrar El Quijote para los editores norteamericanos Scribner´s Sons -seguimos a Jorge Fco. Jiménez en su tesis doctoral para estos apuntes. 

Como preparación decidió visitar La Mancha a pesar de su delicado estado de salud. En un principio tenía previsto viajar con el escritor americano August F. Jaccaci, pero finalmente visitaron La Mancha por separado en 1893 siguiendo los pasos de El Quijote, lo que acabaría materializándose en The trail of Don Quixote en 1897. El ilustrador plasmó su particular visión de este espacio y sus gentes, desde una perspectiva realista, alejada del romanticismo que había marcado gran parte del siglo, cuyo máximo exponente fue Gustavo Doré. Y, por otra parte, el realismo de Vierge no anticipa el naturalismo posterior. Vierge visitó La Mancha en 1893 y Doré lo había hecho en 1862. La mirada ante la naturaleza, ante el paisaje de La Mancha había cambiado. Daniel Vierge se detiene a observar la realidad, sin prejuicios. Vierge viajó con el pintor ciudarraleño Carlos Vázquez, que realizó fotografías del itinerario. 

Vierge realizó dibujos con apuntes manuscritos con la fecha y el lugar de su elaboración. 

De  la estancia en El Toboso tenemos algunos dibujos, que después fueron transformados en grabados, como estos del patio y de la cocina de la posada donde se alojó. Creemos que pudo ser la posada que había en la actual calle Ana Zarco, cuya continuación se llama precisamente calle Hospedería.



En estas imágenes del altar de la Virgen Morenita hay una variación notable en el grabado respecto al apunte inicial, donde no aparecía la escena de control de la guardia civil. 


Algunos de estos apuntos previos sirvieron de base para sus ilustraciones de El Quijote, edición que vio la luz después de su muerte, en 1906, como esta de Dulcinea


O esta vista panorámica de El Toboso que fue exhibida en la Exposición Universal de París de 1900.


Años más tarde, en 1926,  Carlos Vázquez regresó a El Toboso y realizó otras fotografías, como esta, localizada en la casona blasonada de la actual calle Ramón y Cajal.








lunes, 1 de septiembre de 2025

La puerta noreste de la cerca de El Toboso

 Pasadas las celebraciones y fiestas de agosto, tenemos que llamar la atención sobre el lamentable estado de deterioro de una de las dos puertas de la cerca de El Toboso que han resistido hasta ahora el paso del tiempo. Hablamos que la puerta situada al noreste, que comunicaba al villa de El Toboso con Quintanar de la Orden y Villanueva de Alcardete. 


Parte exterior puerta noreste de la antigua cerca de El Toboso

Hay que recordar que El Toboso se fundó en 1275 por el maestre de la orden de Santiago Don Pelay Pérez Correa para asegurar el camino que desde Toledo conducía a Murcia por el llamado camino de la seda. La Mancha experimentaba en estos años un intenso proceso repoblador después de haberse asegurado la frontera con Al-Ándalus tras la victoria cristiana de las Navas de Tolosa en 1212.

Plano de la antigua cerca de El Toboso

Esta puerta está formada por cuatro arcos ojivales con una disposición defensiva en codo característica de la puertas de entrada de los recintos amurallados de los siglos XIII y XIV, que obligaba al enemigo a hacer un giro de 90 grados para poder entrar en la villa, lo que dificultaba su ataque, como podemos observar en esta fotografía reciente.

Arcos ojivales de la puerta noreste de entrada a la muralla de El Toboso

En la Relaciones Topográficas de El Toboso de 1575 se dice que "en lo presente no está cercado, hay rastros de que en tiempos pasados lo fue, porque hay parte de la cerca, y conoscimos mucha de ella hecha de tierra, y porque hay en el enteras dos torres de cal y canto, que estaban en las puertas de entrada y salida, y son de poco momento para el tiempo de ahora". 
Quedan pocos ejemplares de este tipo de arquitectura defensiva medieval en La Mancha.  
Esta puerta pertenece a una propiedad privada y la techumbre está en ruina. 
Techumbre de la puerta de la muralla en estado de ruina

Todavía se está a tiempo de llegar a un acuerdo de cesión con la propiedad de este inmueble, declararlo Bien de Interés Cultural e intentar darle un uso público -museo histórico y etnográfico, sala de exposiciones...-. Pero hace falta voluntad política por parte del Ayuntamiento de El Toboso , la Diputación Provincial de Toledo y la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha para evitar que se acabe perdiendo esta estructura arquitectónica medieval de indudable valor patrimonial. 


jueves, 14 de agosto de 2025

Los 500 años de la iglesia parroquial de El Toboso

 



Con motivo de la celebración del 500 aniversario de la iglesia de El Toboso la parroquia de San Antonio Abad está desarrollando un variado programa de actos conmemorativos. El pasado día 12 de este mes presenté una investigación sobre las cinco centurias de esta construcción tan ligada a la historia de El Toboso.

Los visitadores de la orden de Santiago ya dejan constancia en 1480 de una iglesia inicial bajo la advocación de San Antón, "que está muy bien reparada con una capilla nueva bien polida". Con el aumento de la población se hizo necesario ampliar esta iglesia inicial. 

 En 1525 ya hay constancia de que la iglesia tal como la conocemos se está construyendo. Se trata de una iglesia de estilo tardogótico, de planta salón, dentro de la tipología de las iglesias columnarias con bóvedas de crucería con ricos terceletes. Los impulsores de la obra, junto al concejo, fueron los priores de la orden de Santiago en Uclés, que dejaron detallados registros del proceso constructivo en las periódicas inspecciones de sus visitadores. La parte más compleja fue la obra de la torre, donde intervino el cantero vasco Ramón de Izaguirre. A lo largo del siglo XVII se fueron añadiendo la sacristía y tres capillas.



El historiador José María de Azcárate escribió un artículo sobre esta iglesia titulándolo ingeniosamente como “La iglesia donde rezaba Dulcinea”, y es que Cervantes la inmortalizó al referir el encuentro con la “gran torre” (“con la iglesia hemos dado”) cuando Don Quijote y Sancho buscan el palacio de Dulcinea. Ya hemos mencionado anteriormente la teoría de F. J. Escudero de que Cervantes estaría ironizando porque en esa época sería notorio en toda la comarca que El Toboso no era capaz de concluir la obra de su torre parroquial.

Es indudable que se trata de un templo de grandes dimensiones con una torre señera e imponente acorde con la ambición de una villa que a finales del siglo XVI tenía unos 5000 habitantes.


Marcas que dejaron los canteros en las distintas fases constructivas de la iglesia

A lo largo del siglo XVII El Toboso experimentó una crisis demográfica que hizo reducir su población a la mitad. En 1649 el templo parroquial sufrió un pavoroso incendio que requirió un gran esfuerzo económico para su reconstrucción. Fue necesario que el concejo y la parroquia siguiesen un complejo proceso judicial ante el Consejo de Órdenes para obligar al Priorato de Uclés y al Comendador de Socuéllamos a contribuir con 10.000 ducados, la mitad de los gastos de la reparación del templo.

En el siglo XIX la iglesia parroquial experimentó una decadencia acorde con la del concejo y en el siglo XX, durante la guerra civil fue saqueada y expoliada. Posteriormente hasta la pila bautismal del siglo XVI acabará siendo vendida.

En mi presentación también incluí una sección sobre cómo el cine y el arte han reflejado la escena quijotesca de la gran torre de El Toboso.



En 1993 este templo sufrió otro gran incendio, aunque en tres años se reconstruyó toda la techumbre dañada.

En los últimos años se ha llevado a cabo un interesante proyecto de musealización del templo, que contiene entre sus muros gran parte de la historia de El Toboso.  


Vista de la iglesia parroquial de El Toboso desde el coro durante mi presentación


 


martes, 17 de junio de 2025

Dulcinea, Ana Zarco y el deterioro del Museo Casa de Dulcinea

Hay  numerosos y diferentes enfoques en los estudios sobre Dulcinea del Toboso y Aldonza Lorenzo -el fin de semana pasado se ha celebrado el  II Coloquio Internacional sobre Dulcinea del Toboso en la Casa de La Torre donde hemos podido escuchar a algunos de los mejores especialistas sobre el tema, y también he participado en una mesa redonda, apuntando algunas de las  ideas que ahora desarrollo- pero no tanto el personaje de Ana Zarco de Morales tan presente en El Toboso a través del Museo Casa de Dulcinea. 
Desde que los cervantistas -a partir de la biografía de Mayans a mediados del siglo XVIII en la que situó a Cervantes en el territorio de La Mancha- buscaron  los modelos vivos de Don Quijote en la realidad histórica, Cervantes pasó a recaudar impuestos en El Toboso, a enamorarse de una tal Ana Zarco, perteneciente a la hidalga familia del doctor Zarco de Morales y a sufrir desengaños amorosos en la villa e incluso a ser perseguido por los toboseños. Navarrete y Clemencín fueron aderezando este relato toboseño. El alcalde de Argamasilla de Alba Ramón Antequera en 1863 no dudó en enamorar a su paisano Rodrigo Pacheco -modelo vivo de Alonso Quijano- de Ana Zarco. Azorín al pasar por El Toboso visitó y describió la que ya se conocía como la casa de Ana Zarco y por lo tanto de Dulcinea, también llamada Casa de la Torrecilla, en estado de ruina, como muchas de las antiguas casas solariegas del pueblo. Rodríguez Marín siguió abundando en estas ideas y el alcalde toboseño Jaime Martínez Pantoja aportó documentos que certificaban la existencia de Ana Zarco al tiempo que iniciaba una colección de ediciones de Don Quijote que fueron la base del actual Museo Cervantino. No obstante, Astrana Marín negó rotundamente en su gran biografía de Cervantes estas conexiones reales de Cervantes con El Toboso y Ana Zarco. Pero el mito siguió vivo y en 1948 el Estado compró dicha casa y gracias al impulso de otro alcalde, Jaime Olmo, se inauguró el Museo Casa de Dulcinea en 1967, que se convirtió en un importante foco de atracción turística, que se restauró en 2005 coincidiendo con el IV Centenario de la primera parte de Don Quijote, y que en la actualidad se encuentra muy deteriorado, teniendo cerrados por ruina el magnífico palomar, la almazara y precintada la prensa, a pesar de estar declarado Monumento histórico-artístico.

Podríamos decir que gracias a esa corriente de cervantistas empeñados en buscar modelos vivos de Don Quijote en El Toboso -casi un género literario en sí mismo que también ha estudiado Fco. Javier Escudero en publicación reciente- se pudo ofrecer un lugar de peregrinación para los amantes de la obra universal del alcalaíno. Por lo tanto no sería inteligente renegar de dicha corriente, como no reniegan en Verona de Romeo y Julieta, mostrando el balcón de sus encuentros, o en Salamanca donde se visita el huerto de Calixto y Melibea. Eso sí, siendo conscientes de que se trata de una construcción teórica sin pruebas palpables, sin caer en el ridículo de intentar hacer creer a los que visitan el pueblo que Ana Zarco existió y que Cervantes se enamoró de ella y por eso creó el personaje de Dulcinea como se suele decir sin sonrojarse. Y es que todo foco de atracción turística que se precie se adereza con leyendas más o menos ingeniosas y divertidas, con la necesaria distancia irónica, tan cervantina, por otra parte.

El Museo Casa de Dulcinea se creó en el edificio arruinado que perteneció a la familia del doctor Esteban Zarco de Morales -el hermano de ese tercer eje añadido a Dulcinea y Aldonza Lorenzo, Ana Zarco-, que sí tiene un sustrato histórico rastreable en los archivos y en los vestigios que han llegado hasta nuestros días.

En entradas anteriores ya hemos hablado del fundador de esta familia,  el doctor en leyes por la universidad de Bolonia, Don Esteban Martínez Zarco de Morales Villaseñor, que junto a su mujer Catalina de Morales fundó un vínculo y mayorazgo para sus sucesores en 1599, adscribiendo su casa principal, el escudo familiar y varias tierras. Le sucedieron su hijo Flaminio de Morales, que pretendió el reconocimiento de la hidalguía de su padre y la exención fiscal pero tuvo problemas con la justicia, su nieto del mismo nombre, que según Astrana Marín ejerció como abogado en Madrid, aunque yo no he encontrado su rastro en el Archivo de Protocolos de la Comunidad de Madrid. Otro nieto del fundador, Bautista de Morales regentó el mayorazgo al tiempo que ejercía el patronato creado por su tío Don Alejo Morales de Nieva para la construcción del monasterio de Trinitarias. Le sucedió su hija, Catalina de Morales, que se casó y vivió en Alcázar de San Juan y murió sin descendencia en 1713. El vínculo creado por los fundadores estableció que en caso de no haber descendientes directos se transformase en una capellanía para perpetuar su memoria. También se establecía la creación de una capilla, pero la valoración de la casa y los demás bienes no permitían tal empeño, pues especialmente la casa estaba muy deteriorada después de años de abandono. Con la intervención del toboseño Prior de Uclés Francisco Sánchez Márquez se creó solo la capellanía, regentada por familiares descendientes de los fundadores. La casa de los fundadores siguió degradándose y cambiando de manos hasta que como hemos apuntado fue restaurada y convertida en Museo Casa de Dulcinea en 1967. Así se consiguió dotar a El Toboso de un lugar donde proyectar la evocación de los capítulos de Don Quijote que Cervantes situó en la villa a la busca de los palacios de Dulcinea.

Muñoz Molina en su reciente libro El verano de Cervantes cuando describe su visita a El Toboso se pregunta a las puertas del Museo Casa de Dulcinea, donde no ha podido entrar por ser lunes, "¿cómo será la casa museo de alguien que no existe?" y la respuesta podría englobarse en la frase con la que define a  El Toboso diciendo que es "un lugar de la realidad y un espejismo de la literatura". Por eso reivindicamos la necesidad de seguir manteniendo este museo para todos los peregrinos que van buscando el palacio de Dulcinea siguiendo los pasos de don Quijote y Sancho.

Interior del Museo Casa de Dulcinea, en la parte exterior de la almazara que permanece cerrada, así como el palomar, por su lamentable estado de deterioro y falta de rehabilitación
Prensa precintada en el patio interior del Museo Casa de Dulcinea

En Alcázar de San Juan existe el magnífico Museo de la Casa del Hidalgo, en Alcalá de Henares el Museo Casa de Cervantes está perfectamente conservado, así como el Museo Casa de Cervantes en Valladolid. Pero El Toboso es caso aparte. Visto el lamentable estado de deterioro desde 2005 que ha ido padeciendo la principal atracción turística de El Toboso,  cómo se iban cerrando dependencias e instalaciones por falta de mantenimiento y cómo todo el Museo Casa de Dulcinea iba degradándose, no podemos dejar de hacer un llamamiento al Museo de Santa Cruz de Toledo, al Ministerio de Cultura, a la Consejería de Cultura de la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha y al Ayuntamiento de El Toboso para que pongan en marcha un plan que permita la restauración de un museo que es sin ninguna duda una de las principales señas de identidad de un pueblo como El Toboso tan necesitado de impulsos que detengan la decadencia tan notoria que padece.

Mesa redonda "De la Mancha al universo mundo" dentro del II coloquio Internacional Dulcinea del Toboso celebrado el pasado 14 de junio en la Casa de la Torre


Aplicación intencionada de la Pragmática sobre vestimenta de 1723 en El Toboso

 Luis Paret, Fiesta en el Jardín botánico, 1775  La mañana del 14 de enero de 1724, que presuponemos fría, tres damas de El Toboso se dirigí...