martes, 6 de diciembre de 2011

La hidalguía en El Toboso en el siglo XVI


Mapa sobre el porcentaje de hidalgos en los pueblos de La Mancha en el siglo XVI, según Jerónimo López-Salazar Pérez

A pesar de que Cervantes inscriba a Dulcinea de El Toboso entre los muchos y antiguos linajes nobiliarios de El Toboso -seguramente con ironía-, los archivos demuestran una aversión justificada de los habitantes de esta villa por tener como vecinos a este estamento exento de pagar impuestos. En 1530 no había ninguno,  pero  en el Vecindario de 1591 seis vecinos -aunque solo representan el 0,53% de la población- consiguieron convencer a los empadronadores de su condición hidalga, aunque finalmente un juez determinó su improcedencia. Esta situación contrasta con la de otros pueblos próximos, donde el porcentaje de hidalgos y nobles es muy superior -por ejemplo Miguel Estaban o Hinojosos-. Sin embargo otros pueblos como Campo de Criptana o Mota del Cuervo también muestran aversión a los hidalgos. El historiador Jerónimo López-Salazar Pérez -"Hidalgos de carne y hueso en La Mancha cervantina", Pedralbes, 25, (2005), pgs. 51-101)- lo justifica  por la competencia entre clanes rivales en los pueblos, pendientes de que no sobresalga el competidor -ya hemos hablado en otra entrada de estas luchas en El Toboso-. Este historiador recoge un documento de la Chancillería de Granada en el que se refleja cómo unos testigos oyeron decir -en el proceso por el que el concejo de Pedro Muñoz en 1593 alistó como pechero -contribuyente- a un hidalgo-: lo siguiente  «Empadronémosle, aunque sea hidalgo como lo es, e no consintamos que haya hidalgos en esta villa, pues no los consienten en El Toboso».
Uno de los casos más notorios y excepcionales de hidalguía de El Toboso es el de Zarco de Morales, que además de hacendado era doctor en Bolonia, aunque con problemas con la justicia por intentar medrar a costa de los bienes municipales.
Escudo de El Toboso, del que se eliminaron las marcas distintivas

En caso de conflicto sobre una hidalgúa se acudía al procedimiento judicial de la ejecutoria. De El Toboso solo hay constancia de una en el siglo XVII.
En el siglo XVII aumenta el número de hidalgos, de los que queda constancia documental y por los signos exteriores de su riqueza y representación social -escudos en las fachadas, capellanías..

jueves, 24 de noviembre de 2011

La crisis demográfica y económica de El Toboso en el siglo XVII

Escudo familiar de El Toboso conservado en la puerta de una casa particular

A lo largo del siglo XVII se produjo en El Toboso una grave crisis demográfica y económica en sintonía con el resto de la monarquía hispánica. La villa de El Toboso pasó de tener 1.247 vecinos (multiplicar por cuatro aproximadamaente para calcular los habitantes) en 1627 a 742 en 1683. Y en 1685 esa cifra se verá reducida hasta los 403 vecinos, por una terrible epidemia de tifus. Las epidemias habituales eran las de peste, pero entre 1683 y 1685 el tifus provocó una pérdida de población del 46 % . En concreto en 1684 hubo 440 muertos. (Kamen, H., La España de Carlos II, Crítica, 1980, p. 93). Por otra parte, la disminución de la población y el empobrecimiento general hicieron que bajase drásticamente el número de vecinos que debían sostener el injusto sistema de impuestos. En 1685 sólo 284 vecinos pagaban los impuestos (Ibídem, p. 303), que se repartían a cantidad fija por villa desde hacía muchos años. Por lo tanto cantidades prácticamente fijas a lo largo del siglo acababan siendo pagadas por muchísimos menos vecinos contribuyentes. La mayor parte de la carga impositiva recaía en los labradores. Recordemos que estaban exentos los nobles y el clero.

martes, 15 de noviembre de 2011

El toboseño Diego Avendaño en el Motín de Esquilache



Por diversas causas -carestía del pan, escasez generalizada de productos básicos, descontento social, lucha por el poder de distintos grupos nobiliarios...- se produjo en Madrid en marzo de 1766 -y en muchos lugares de España, entre ellos en El Toboso- una serie de protestas. En Madrid las protestas se radicalizaron cuando el ministro de Carlos III Esquilache prohibió el atuendo tradicional. El 23 de marzo de 1866, Domingo de Ramos, se inició el tumulto en la Plaza de Antón Martín y al día siguiente llegó a las puertas del Palacio Real. El rey Carlos III huyó el día siguiente al palacio de Aranjuez. Se asaltaron almacenes, cuarteles y cárceles. Y aquí aparece el toboseño Diego Avendaño, que consiguió en estas circunstancias salir de la cárcel -desconocemos qué delito había cometido- y convertirse en un cabecilla de la revuelta. Los rebeldes obligaron al obispo de Cartagena y Presidente del Consejo de Castilla Diego de Rojas a redactar una carta dirigida al rey con los motivos y circunstancias del motín. El encargado de llevar la carta a Aranjuez fue Diego Avendaño, que fue recibido por el rey. Carlos III intentó entregarle una propina pero Diego Avendaño le pidió el indulto y un trabajo. El rey le nombró guardia del Resguardo del Tabaco de Galicia. Avendaño regresó a Madrid con la contestación del rey, que se leyó en un balcón de la Casa de la Panadría de la Plaza Mayor frente a la multitud, que esperaba ansiosa las noticias que había traído el toboseño. El rey accedió a las peticiones de los amotinados -especialmente en la bajada del precio del pan- y pidió que terminase el motín. La destitución del ministro Esquilache le convirtió en el chivo expitatorio del descontento popular y de las intrigas de los distintos grupos de poder en la corte. Nada más sabemos de Diego Avendaño, protagonista accidental del Motín de Esquilache.

martes, 8 de noviembre de 2011

La capellanía de D. Francisco Morales Nieva

  • Verja de entrada a la antigua capilla de San Ildefonso, hoy llamada de la Virgen de los Remedios -popularmente conocida como Capilla de los Hierros- donde tenía su sede la capellanía fundada por D. Fco Morales Nieva y donde está enterrado. 

En una entrada anterior explicamos el  significado de las capellanías. Entre las muchas fundadas en El Toboso -en el Archivo Diocesano de Cuenca se conservan más de 60 expedientes- destaca la de D. Francisco Morales Nieva en 1628, de la que sería titular su sobrino D. Alejo Martínez Nieva y Morales -fundador del convento de Trinitarias de El Toboso-. Dicha capellanía, que tenía su sede en la llamada capilla de San Ildefonso, en 1788 se hallaba vacante por renuncia de su titular D. Fco. Mariano Martínez Cano y Nieva en 1786, por lo que D. Joaquín Pacheco, Patrono de "las Pías Memorias" fundadas por D. Francisco Morales Nieva, ordenó el nombramiento del bachiller y presbítero D.  Pedro Félix Martínez Cano y Nieva, hermano del anterior beneficiario. El nombramiento conllevaba "la carga de cuatro misas cada semana (por la intención del fundador) y una renta de 100 ducados (anuales)", -según un documento conservado en el Archivo Municipal de El Toboso-, cantidad considerable para la época. El nuevo capellán debía acudir ante la Justicia ordinaria de la villa de El Toboso para tomar posesión de la capellanía. Por lo tanto, el nuevo capellán debía dedicarse a decir las cuatro misas semanales en la capilla donde estaba enterrado su benefactor, para poder disfrutar de la renta de los cien ducados anuales. Para asegurar que se mantuviese en el tiempo la dotación económica de dicha capellanía se le asociaban una serie de bienes -tierras, censos y rentas-.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

La guerra de la Independencia en El Toboso


Son numerosos los testimonios sobre la llamada Guerra de la Independencia de los españoles contra los invasores franceses entre 1808 y 1813 y en concreto de su paso por La Mancha y El Toboso. Tenemos crónicas y relatos de viajes de los franceses Rigel, Naylies, Rocca, del inglés Locker, numerosas cartas de oficiales, y otros documentos ofreciendo  diversos datos  sobre la situación en El Toboso en estos años. Algunos de los viajeros franceses prefieren ofrecer una imagen un tanto edulcorada resaltando la amabilidad del invasor con el pueblo de Dulcinea en una primera fase de la guerra. Pero en un periódico editado en Mexico –Gaceta extraordinaria del gobierno de México- el 3 de febrero 1813 se ofrecen noticias sueltas y entre ellas aparece la de que los franceses en agosto de 1812, cuando ya van  en retirada tras la decisiva derrota de Los Arapiles, a su paso por los pueblos de La Mancha van cometiendo todo tipo de tropelías. Después de pasar por Quintanar de La Orden el 15 de agosto de 1812, donde saquearon las casas, destruyeron los muebles y derramaron el vino y el aceite que no pudieron transportar y consumir, el día 17 de agosto entraron en El Toboso “en donde se ocuparon de lo mismo”. “En El Toboso apenas encontró el intruso qué comer ni quien lo hospedase, porque sabedores los vecinos de la ferocidad con que se conducen los enemigos, habían abandonado sus casas y puesto a salvo los efectos más valiosos que tenían”. En Mota del Cuervo el ministro O'Farrill ordenó proporcionar 20.000 raciones a los invasores, lo que no fue atendido por los habitantes de los pueblos próximos. El rey francés también huía en dirección a Valencia.

miércoles, 19 de octubre de 2011

El clientelismo político en El Toboso en el siglo XIX

El ministro de la Gobernación José Posada Herrera
Durante los gobiernos moderados del reinado de Isabel II, especialmente después del Bienio Progresista (1854-56) se intensificaron los mecanismos de manipulación electoral y de control político desde el Ministerio de la Gobernación -presidido por Posada Herrera en 1858 y en 1865-. Se articula una densa red clientelar para asegurar las fidelidades mediante el control de puestos claves. Como se ha establecido que la elección de Alcalde deje de hacerse por votación popular, es el gobernador civil quien suele decidir el nombramiento. Así aparece una extensa documentación que atestigua esta estructura de poder. En el Archivo del ministro José Posada Herrera aparece un documento en el que se recomienda el nombramiento del Alcalde y Teniente de Alcalde de El Toboso. Aquí es el cura párroco de El Toboso - no he podido confirmar si se trataba de D. Clemente María de Salazar, que sí era cura párroco de El Toboso unos años después, en 1868- el encargado de servir de enlace, solicitando el nombramiento de ambos cargos entre dos concejales del pueblo. Se pide el favor a Posada Herrera a través de José Ruiz Mailena, hermano político del cura párroco de El Toboso. José Ruiz Mailena utilizará esta justificación ante Posada Herrera: "“…apremiado por las exigencias de familia, unos lazos, sabe usted muy bien, cuanto pueden…en orden a un negocio, que, aunque al parecer no vale la pena, algo significará para mi político hermano, párroco del Toboso, cuando tanto interés toma por el, obligándome a que no me muestre indiferente y secunde sus miras” (AHPAS, Fondo Posada Herrera, caja 11.378, leg. 6, num. 2. Citado por J. A. Inarejos Muñoz, "Sotanas, escaños...", Hispania Sacra LX, 2008, p. 315).

lunes, 10 de octubre de 2011

El vino y las tinajas de El Toboso

Tinaja de El Toboso

Ahora que acaba de terminar la  cosecha de uva, y que comienzan a elaborarse algunos vinos excelentes en El Toboso que se exportan a muchos países, podemos recordar la estrecha conexión del vino y de las tinajas en El Toboso. En un documento  del Archivo Provincial de Toledo que consulté este verano aparece el contrato notarial establecido entre el  toboseño -cristiano nuevo, es decir, morisco, según se especifica- Gaspar Pérez, dedicado al transporte de vino y el tinajero Alejo López Morales para que le suministre dos tinajas de sesenta arrobas por un valor de 104 reales para almacenarlo. El documento notarial es de 1602. Lo curioso es que contra lo que podría pensarse el artesano tinajero no es el morisco sino el cristiano viejo. El morisco es el comercial y transportista, que diríamos hoy. Las tinajas se utilizaban para el depósito temporal del vino y para el transporte se  preferían los pellejos o toneles, más apropiados para los tortuosos caminos de la época. En esa época El Toboso ya producía comparativamente cierta cantidad de vino -muchísimo menos que ahora obviamente-, según podemos deducir del impuesto del diezmo. En 1576, de los 250 pueblos que respondieron a las Relaciones Topográficas de Felipe II, El Toboso producía 30.000 arrobas, lo que le sitúa en el noveno lugar. Por eso eran importantes las tinajas, para almacenar el vino hasta que se consumiese o transportase a otros lugares.

En El Toboso, nº1

 La revista En El Toboso nace con el objetivo de promover la investigación sobre la historia de El Toboso, así como dar a conocer su rico p...